Proyecto Loco Ivan

martes, septiembre 05, 2006

Génesis: tiempos de paz

Que yo recuerde, desde que tengo uso de razón quise ser un guerrero.

A lo largo de la vida se abren muchos caminos. En nuestras manos está elegir el mas adecuado. Muchas veces las circunstancias ayudan, confluyen varios factores que te indican claramente una dirección a seguir, librandote asi de la pesada carga de tomar una decisión. En ocasiones basta con dejarse llevar y seguir el camino mas corto entre dos puntos.

Yo debí dejarme llevar, pero elegí el camino mas dificil.

Era verano y estaba de permiso por asi decirlo en aquella playa andaluza desde donde partí hace una eternidad hacia mi periodo de instrucción en la Legión, donde forjaron mi caracter a culatazo limpio y me enseñaron todo lo necesario para sobrevivir. Desde aquellos terribles tiempos me habia convertido en soldado de fortuna, matando bajo el estandarte del mejor postor, a lo largo y ancho del globo y bajo todo tipo de condiciones adversas.
Y fué precismente en aquella playa donde me reencontré con ella.
La reconocí al instante. No habia cambiado nada desde que eramos unos crios y nos tirabamos bolas de barro en los dias de lluvia. Nunca me gustaron las coplas, pero comprendí perfectamente al autor de la letra de Ojos Verdes... Y aquellos rizos, intactos desde la niñez...
Esa mirada perdida debió ponerme en guardia, pero yo estaba harto de estar permanentemente en guardia, de poner mis cinco sentidos al servicio de la guerra y de la muerte. En vez de eso decidí ponerlos a mi servicio... y al de ella.
Me sorprendió que una belleza semejante estuviese sola, y ese detalle debió ponerme en guardia también. Pero fue una tarde inolvidable, recordando casi minuto a minuto aquellos años de juegos y risas. Las miradas cómplices volvieron como si nunca se hubiesen ido...
Tras aquella tarde vinieron otras, y cada vez se prolongaban mas y mas, hasta acabar convirtiendose en noches, eternas y gloriosas noches de pasión.
Aprendí de nuevo a apreciar la tersura de la piel, a acariciar en lugar de apretar cuellos, a emborracharme de feromonas en vez de atufar a sudor y testosterona, a sumergir mis dedos en una cabellera rizada en lugar de metermelos en la boca para extraer dientes rotos o parásitos tropicales, a mordisquear y besar provocando placer en vez de arrancar anillas de granadas, a escuchar una voz que me susurraba promesas de amor eterno en vez del último suspiro de un enemigo...
Y mi mayor enemigo estaba escondido y bien acochinado, silencioso, plenamente consciente de su inmunidad y preparado para dar su golpe certero...
Ella no me lo quiso decir, pero tenia un cancer terminal que lentamente la estaba minando.
Es curioso como la felicidad puede llegar de repente y de pura casualidad. La mia duró exactamente dos semanas, hasta aquella mañana en que me encontré con una nota en la almohada confesando su enfermedad y un informe médico detallando la metástasis y el ingreso en el pabellón de enfermos terminales.
Intenté verla en el hospital pero me impidieron entrar por expreso deseo de la paciente.
Me informaron de su muerte dos dias despues.

Desde ese día pasé los siguientes tres meses de botella en botella, de barra en barra, haciendo todo tipo de cosas para continuar en ese estado, hasta que una noche unos antiguos camaradas me salvaron de morir ahogado en mi propio vómito y me reintegraron en mi antiguo oficio.

Ahora, en el helicóptero que acaba de recogerme para volver a la base, creo que aquel breve periodo de paz me sirvió para perfeccionar mis técicas de combate y eliminar mis sentimientos a la hora de matar. Estoy parcialmente cubierto de la sangre del tio que se quedó con el 50% de mi munición al descubrirme. Me consta que no sufrió, al igual que los 125 guerilleros del ejercito de liberación sildavo. Ya están liberados del todo. Como yo...

2 Comments:

Blogger El airsoftero que dice Ni said...

Magnífico Loco, cuan bella prosa gasta vuestra merced :D

1:12 a. m.  
Blogger Piojito said...

Juer anonadado me hallo!! Una pasada loco!!

12:40 p. m.  

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